30 marzo 2014

Luis Alberto Calderón Albarracín

Por: Julio Solórzano Murga.

"Existe una muy buena producción literaria para niños en nuestro querido Perú, una clara evidencia de ello es la prolífera producción del Gran Maestro, Poeta y difusor cultural, Luis Alberto Calderón Albarracín, tacneño de nacimiento, hombre que nació para hacer feliz a las familias con sus exitosas obras donde el valor agregado de sus obras es la importancia de la lectura, una forma didáctica de como ganarse el cariño de los pequeños lectores, y por qué no, de jóvenes y adultos con alma y corazón de niños.

Las estrellas/ son joyas/inalcanzables/a nuestros deseos/ y a la codicia/ de nuestros ojos… (Poesía: Las Estrellas) del Poemario “Las Hojas del Árbol” Pág. 57.

Hablar del trabajo poético de Luis Alberto Calderón Albarracín, es dirigir nuestras sencillas líneas exclusivamente para resaltar al hombre que con sus poesías es capaz de encaminar muy temprano a nuestros niños por la competente vía de la lectura.
Si a un niño/antes que aprenda/ a leer/ le regalas/ uno o dos caramelos/ con el alma del corazón/ leerá un libro… (Poesía: Lección de un Libro) del Poemario “Voces desde la Infancia”. Pág. 40.
Es importante decir que lo esencial y característico de sus poemas es la dimensión con que el poeta ejerce la palabra, su expresión poética y sobre todo el cariño que le pone al momento de su creación, obras elaboradas con mucho cuidado y responsabilidad social para con sus lectores.

La Guerra/ cabalga/ sobre una/ luna negra/ sembrando/ Muerte… (Poesía: Siembra) del Poemario “El Ojo que Mira”. Pág. 26.

Sus poesías y cuentos cortos tienen mucho atractivo para los niños. Luis Alberto Calderón Albarracín se erige como uno de los principales poetas nacionales en el mundo de la poesía infantil, él es simplemente un gran amigo de las palabras y los sonidos, los trata con tanta sutileza como si fueran aves del mismo nido.


Un pajarito/con piquito de luna/ y de finas plumas/ canta y sueña/ con ser pájaro estrella… (Poesía: Soñando ser Estrella) del Poemario “Color de los Sueños” Pág. 25.

Luis Alberto Calderón Albarracín es un verdadero guerrero de las letras, con la humildad que le caracteriza y la sencillez de su amable persona, es un grande entre los grandes en la literatura infantil en el Perú, en su corazón albergará siempre los mas bellos versos, capaces de realizar una verdadera fiesta en el alma de sus lectores.

Luchador social, fue dirigente de la Gloriosa C.G.T.P, combativo dirigente de organizaciones sociales y pueblos jóvenes en su natal Tacna, hombre que día a día busca la real calidad de la Palabra. En julio del 2013 fue reconocido con las Palmas Magisteriales, en el grado de Gran Maestro.

Desde la hospitalaria ciudad de Huacho, envío mis más cálidos saludos y felicitaciones al Educador y Poeta Luis Alberto Calderón Albarracín, esperando el grato momento de algún día tenerlo en nuestra bella tierra huachana.

Dios Eternamente te Bendiga.

11 marzo 2014

EL POETA DE LOS NIÑOS


La musiquita que adorna el vuelo de las mariposas se oye a lo lejos. Es alegre y hace tin tin. ¿La escuchan? Escuchen bien. Nos está avisando que llega vestido de amor y cánticos, el poeta de los niños, Luis Alberto Calderón Albarracín.

Un tamborcito suena y los pajaritos se miran confundidos, pero alegres a la vez. Ya en su piel no está la lozanía de aquellos años -se dicen-, su andar es diferente también, pero conserva en el pecho amor de fuego, amor de fuego y miel.

Vestida de colores, una niña ofrece al poeta de los niños una canasta llena de flores Y, delicadamente, con su frágil  timidez, recita en aimara un poema de aromas. Se retira alegre con su pollera rosada, saltando y saltando, cantando y cantando.                 .              ,

Aparece también, con su sombrilla azul, la marioneta traviesa; lírica y apasionada. Canta, canta y canta emocionada la marioneta de uñas rosadas, collar de perlas y puntiaguda nariz.               
Cantores, poetas, caminantes, hombres de andar pausado, señoritas de letras... todos, todos han venido a ver al poeta de los niños. Y él nos observa con ternura. Su sonrisa detiene el tiempo; su mirada refleja sinceridad. Lo vemos fijamente y él nos recita la "Eterna Navidad". "Navidad/ en los ojos de los niños/ que retienen en sus manitas pequeñas/ algún juguete lejano/ Navidad en el hermano mayor/ que ha sentido el calor cercano de un abrazo fraterno (...)".

¡Estamos todos aquí con el poeta de los niños! Traigan los alfajores, que sean dulcecitos y con mucha miel. Que la música siga sonando, que los niños sigan danzando, que este jueves 12 de diciembre quede grabado porque el poeta tacneño está anunciando más poemas para seguir cantando.

Diario Correo-  Tacna - 24/12/2013  
Sandy Poma Chata
Periodista tacneña.

Con sincero respeto y admiración le enviamos al maestro Luis Alberto Calderón, desde la ciudad de Huacho, nuestros saludos y mejores deseos, Dios le bendiga.  

José Pablo Quevedo: POEMAS


Otros somos y vamos en el tiempo deviniendo

(Para Celia Ariza y Julio Solórzano)

Abriendo las esencias de este mundo
en el salto al tiempo que fue ido,
qué gigante se hace la memoria
yendo al cauce vital de su lecho hondo.

Cada época surge como montaña
en capas frescas y animadas,
en cicatrices intensas y profundas.

Así, tal es el amor que se perpetúa,
y que el ser ha sentido y ha vivido,
cada hombre tiene su experiencia,
cada hombre tiene olvidos y recuerdos.

Así como de la mar sale la tormenta,
y ella es la partera de la vida,
cada ola es reflejo de una existencia,
cada ola va y viene y a su roca se orienta.

En el pecho de la mar se anudan las olas
y vibran como sístoles y diástoles perpetúos,
y si no hay reflejos, la memoria acaba,
pues el hombre es un ser breve.

Breve vida en el tiempo que de continuo se va,
y otros somos y vamos en el tiempo deviniendo,
y si hay una ola en regresión que aún nos refleja,
entonces, habrá una mar que nos prolonga.


Lima, 23 de Mayo del 2013



Estaciones

(Para Oscar Castillo Banda)

primavera

Ante la silla azul la nube detuviste
Con labios inquietos
Con ojos intensos
Compartiste el pan de cada día con nosotros
Tus cuadernos coloreaste con zumo de limones

otoño

Hay anclas que se aferran a su nube
Hay heraldos en el orillar de lunas redondas
Que muestran el aplomo de los juncos elevados.

Para ellos- el sol camina desgranizando el tiempo-
Se muestra certero en su centro de verdes colores

verano

Detienes tu perfil aún en el pensar sobre la arena
y sacas cada estación con tu pulso
Cada colina tiene un reloj regresivo y creciente
Cada ciudad va a tu encuentro formidable
Tu abrazo sintetiza una jornada hecha experiencia

invierno

Salen tus ojos como naves de imaginación
Que son intensos del azul y de la noche
Y cruzan fogatas y los mares van cargados de sueños
El día no se mira de perfil sino pleno y perfecto.



Poemas inéditos del libro en preparación “Los molinos de la noche”

José Pablo Quevedo, Catacaos-Perú, es autor de 10 libros entre poesías y cuentos y obras de radioteatro, ha sido traducido en 6 idiomas. El poeta ha sido publicado en varias antologías en diversos países de América Latina, España, Francia, Alemania y Suecia: Él es Representante de Poetas del Mundo en Alemania, es creador y organizador de la Cita de la Poesía: Berlín-América Latina, Representa a MeloPoeFant (Sismo Poético Resistente) y también a Arte Regresivo, además es el coordinador de Poetas de la Tierra en Alemania.

Fuente de información: Arte Regresivo/ Berlín, Marzo 2014
Photography: cortesía de Pablo Quevedo

21 enero 2014

José Pablo Quevedo

José Pablo Quevedo, *1945, Catacaos /Piura. Desde 1976 hasta 1989 estudios del idioma alemán, filosofía y candidatura para obtener el título de doctor de filosofía en Leipzig y Berlín. Desde mayo de 1996 organiza la “Cita de la Poesía, Latinoamérica - Berlín”, evento poético-cultural que se realiza en la primavera berlinesa. J.P.Q. es fundador del grupo literario MeloPoefant ( Sismo Poético Resistente) de gran trascendencia literaria-cultural para los latinoamericanos literatos residentes en Berlín, Alemania.
 Obra poética: La noche, un día de espaldas al sol“, Lima, 1973; „Dieve“, Berlín, 1980; „Torsos y piedras“, Ediciones Aguilar, Homenaje al Centenario de César Vallejo, Trujillo/Perú, 1994; „Immer ein anderer“ (“Siempre otro”), Berlín, 1996.
Variación de la Luz“ y “Poemas para un cuerpo encendido”, 2001, Lima, Casa Editora “AEDOSMIL“. “Orovela“ y “Los deshielos del tiempo“, 2002, Lima, Editora Alejo. “Las márgenes ocultas de la lluvia“ y “Las voces inaugurales del alba“, 2003, Lima, Editora Alejo; “Huellarios del fuego y del caracol” y “Orillero Mar”, 2005, Lima, Editora Alejo. En 2006, en Lima, le fue publicado “Torsos y Piedras”, un libro de poesías en edición bilingüe (castellano – alemán), ediciones “La Manzana Mordida”. En 2009, fue publicado en Lima, “Arte Regresivo”, un libro de poesías hecho conjuntamente con el poeta y filósofo Raúl Gálvez Cuéllar. En 2011, en Guadalajara-México, la editora “La Rueda Cartonera”, le ha publicado el libro “Torsos de las guerras”.
 Obra poética para niños:

DESDE LA PRIMERA CAPITAL HISTÓRICA DEL PERÚ – JAUJA

DESDE LA PRIMERA CAPITAL HISTÓRICA DEL PERÚ – JAUJA

DISTRITO METROPOLITANO YAUYOS – JAUJA.

Amanece en Jauja,
pedernal,
sigue lloviendo cariñosamente
el tiempo.

El eco de campanas de agua
viaja oculto desde cuando
el barro
lloroso
arrulla maternal las huellas.

He retornado a tu vicharra,
a tu batan,
a tu mortero.
a tu acuarela de saxofones.

Te abrazo,
esta vez si
me quedo contigo
o te llevo a mi bohío de soledad.


Jauja Yauyos 21 de enero del 2014.

Orlando Ordoñez Santos.



CARLOS VILLACORTA VALLES

CARLOS VILLACORTA VALLES (Moyobamba-Región San Martín). Estudios  de educación primaria en la escuela N° 171 (actualmente Germán Tejada  Vela) de Moyobamba y secundaria en el colegio "Serafín Filomeno" de la misma. En 1972 estudió Educación Básica en la Escuela Normal "Virgen Dolorosa  de Tarapoto" y en 1984 Segunda Especialización en Humanidades y Arte en  la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle "La Cantuta".  Tuvo "Mención Honrosa" con el libro "Voluntad de Silencio" en el concurso de  poesía de 1985, organizado por Poetas del Perú.

Actualmente profesor cesante con más de 32 años de servicios dedicados a  la niñez y la juventud peruana. 
En su derrotero profesional ha logrado ganar  algunos concursos educativos como el 2° lugar en los dos únicos concursos  sobre educación organizado por la UGEL 05, antes Supervisión y USE. "Ensayo sobre el rol del maestro en la sociedad peruana" (1988) y "La mujer en el  contexto socio-cultural y educativo del Perú" (1997) más Resolución Directoral de Felicitación N° 1857. 

Publicación del libro (148 páginas) "De la Selva  su Folclor". Año 2006. 2da edición ampliada el año 2008. 
Publicación del  libro (164 páginas) "Crisis de la Educación: Causas y soluciones". Año 2006.  Director de la revista cultural Local "Punto Seguido" que circuló en San Juan  de Lurigancho el año 2005. 
Actualmente circulando: 
Orillas de la educación  como árboles caoba (124 páginas) Marzo 2012. 

"VAMOS A LA SELVA AMAZÓNICA - 2012.


Su poesía se difunde por diversas páginas virtuales del mundo. 

Dirige La revista virtual sobre poesía y literatura Generación Caoba (http://generacioncaoba.blogspot.com), la educativa cultural Caoba C (http://caobac.blogspot.com) 
Y la exclusivamente educativa: http://foro-redpaulofreire-peru.blogspot.com/

Actualmente Subsecretario General de Poetas del Mundo-Perú.  http://www.poetasdelmundo.com Ultima producción poética en Círculo de Fuego N° 6-enero 201  ediciones Amaro. Dirección electrónica: cvillavalle@hotmail.com y odesi12  yahoo.es 



20 enero 2014

HEBER OJEDA ABAD: SOCIEDAD DE POETAS Y ESCRITORES REGIÓN LIMA

ADELANTE,ADELANTE QUERIDA SOCIEDAD
SOMOS TUS POETAS Y ESCRITORES,
NUESTRO LEMA"SIEMPRE CON HUMILDAD"
QUE NOS HACE CADA DÍA SER MEJORES.

NUESTRO GRUPO DEL PUEBLO ORGANIZADO
MARCHANDO POR SENDAS DE AVANZADA,
INSPIRACIÓN NUESTRA META DE CRUZADA
POR AMOR A HUACHO NOS HEMOS FIJADO.
SONRIENTES NUESTRAS HORAS DE BONANZA
EN LA NOBLES SENDEROS DE LA LITERATURA,.
PORTANDO NUESTRAS TEAS DE CONFIANZA
AMALGAMADAS A UNA ERA DE VENTURA.

CON GRAN FE Y ESPERANZA DIVISAMOS
UNAS FUENTES DE PAZ Y DE BONDAD
Y POR ELLAS SEGUROS AVANZAMOS
A UN MUNDO NUEVO DE FELICIDAD.
DEBEMOS CELEBRARLO CON AMPLITUD
QUE ENRIQUEZCA CON TERNURA AL SOSIEGO,
CANTEMOS A LA VIDA A PLENITUD
ELLO NOS COSTARÁ UN GRAN DESVELO.

SIEMPRE EN ALTO LIMA LA REGIÓN
TENGAMOS LE PRESENTE CADA DÍA,
CON GRAN FULGOR ORGULLO DE LA NACIÓN
NUESTRO DEBER ES MANTENER ESA PORFÍA.
SOMOS SUS POETAS Y ESCRITORES
MIEMBROS DE UNA PONDERADA SOCIEDAD,
NO PRETENDEMOS DE LA PLUMA SER SEÑORES
NI COMULGAMOS CON LA ILUSA VANIDAD.
















23 diciembre 2013

"LA CONFESIÓN" de Manuel Román Piñas Laura

LA CONFESIÓN
1º LUGAR en Categoría Cuento 


A través de los barrotes de la celda, Inocencio Caparachín contemplaba cómo el sol se unía con ese cielo metálico que se filtraba por los barrotes de la prisión. Así cuando el círculo rojo fenecía en el horizonte, Inocencio Caparachín se dirigía a su cama para continuar con el único acto decente que se había enfocado en los últimos años: leer todos los libros que tenía la pequeña biblioteca del presidio. Contrariamente a lo que se dedicaba, su compañero de celda se había acostumbrado a dormir plácidamente la mayor parte del tiempo. Este acto de evasión le daba la tranquilidad para leer y recordar los pocos buenos momentos que había vivido. Sus recuerdos se resumían a su infancia, su época escolar y el momento en que la conoció. Cuchillo, su compañero de celda, siempre le repetía que no podía comprender cómo podía disfrutar su estancia en un lugar donde todas las personas que le rodean maquinan la estrategia más ingeniosa para poder fugarse. Todos quieres salir menos tú -le repetía Cuchillo mientras leía los recortes de su asesinato que había pegado en la pared minuciosamente-.

“Solo me falta noventa años para salir” -le respondía a su compañero de celda cuando escuchaba su reclamo-. Estas palabras le otorgaban esa aureola extraña que los presidiarios denominaban la voluntad del Sastrecillo de la presión en clara alusión a las lectura que realizaba de las obras de Jean Paul Sartre. Esta voluntad sartreana afincada en su pensamiento y en su accionar llegaba al extremo de desestimar la benevolencia de poder salir libre dentro de veinte años por buena conducta.

El juez pudo fácilmente condenarlo a cadena perpetua o, peor aún, condenarlo a la silla eléctrica porque se llegó a la conclusión que el asesinato había sido premeditado y brutal. “La había golpeado hasta dejarla inconsciente para luego destrozarle el cráneo con una piedra que usaban como batán”. La policía halló rastros de sangre que venía desde la sala hasta la cocina donde se consumó el crimen.

Pero ante lo descrito debemos de tener otras consideraciones como que su esposa era calificada por el vecindario como una mujer déspota y violenta. No hablaba con nadie ni salía a la calle. Solo se le escuchaban sus gritos de regañamientos hacía él. “No sé cómo la soportaba”. Inocencio Caparachín llevaba la peor vida que puede tener un marido en una relación matrimonial. “Todos los sabíamos, inclusive el juez que era su amigo y fue quien lo sentenció”. “El juez manifestó, un día antes que leyera su sentencia, que tenía la intención de ayudarlo pero ante su confesión solo le quedó el camino de hacer cumplir la ley”. “Sé que desestimó  la estrategia que preparó el abogado que era deslizar la idea que tenía problemas psiquiátricos. Era su única posibilidad para salir absuelto pero desistió”.

La reputación de su mujer por parte de los testigos, que se presentaron reducir la condena, fue una de las razones para que el jurado y el juez dictaran una sentencia benigna. La otra, la más importante, fue que Inocencio Caparachín confesó el crimen antes que empezaran las investigaciones. “Nadie sospechó de mí hasta que confesé que yo le había partido el cráneo” -se repetía siempre mientras leía sus libros-.

“Nunca sospechamos de él porque tenía una conducta intachable a diferencia de su mujer”. “¡Nunca imaginaron que podía matarla ni muchos menos que todos estos años de convivencia planeó cada paso que iba a dar para vengarme de todo lo que ella le hacía!”.

¿Dónde estuvo en la noche del crimen? “Estuve en el billar de “Don Lucho” en donde algunos trabajadores del vecindario nos reunimos para tomar unas cervezas y conversar sobre cualquier tema”. “Estuvo hasta altas horas de la noche conversando sobre las novelas policiales (especialmente las de Dashiell Hammett) y la poca influencia que había tenido en Sudamérica. Un tema repetitivo y que nadie le daba importancia, y que él insiste en discutirlo cada vez que llegaba al bar”.

Cuando Inocencio Caparachín llegó a la escena del crimen y verificó el deceso de su esposa, escuchó la conversación que mantenía el policía encargado del homicidio y los detectives:

-       ¿Y el esposo? -pregunto el policía- ¿No crees que la haya asesinado?
-    Es incapaz. Todos los testimonios que he recogido avalan su carácter pasivo y que la noche del crimen se encontraba bebiendo en el billar de “Don Lucho”.
-    De todos modos hay que investigarlo. Los años nos han demostrado que los menos pensados tienen la mejor coartada.
-    Lo sé pero como puedo seguir investigando a un sujeto donde la mayoría de personas que estuvieron en el billar esa noche aseguran que lo vieron hasta altas horas de la noche. No crees es mejor tratar de buscar otras hipótesis. 

Inocencio Caparachín salió de la sala y se dijo para su adentro: “¡Qué estúpida es la policía! Acaso no puede construir una hipótesis sin evidencia. Es necesario ser tan egocéntrico para dejar una pieza del rompecabezas para que se pueda sentir esa fascinación de perseguimiento. Acaso tengo que confesar para todo termine”.

Al día siguiente los periódicos amarillistas publicaban en su portada:

¡Marido de la mujer asesinada confiesa su horrendo crimen!

La audiencia para juzgarlo se programó dentro de dos semanas.
-    
         Usted se declara culpable del cargo de matar a su esposa en forma premeditada.
-       Me declaro culpable
-        ¿Usted lo cometió o fue ayudado por otra persona?
-        Yo solo lo cometí.
-      Está seguro lo que está asegurando porque en la escena del crimen se han encontrado vestigios que fueron dos personas que cometieron el asesinato.
-          Repito, yo solo lo cometí.
-         ¿Hace cuánto tiempo premedito el asesinato?
-       Desde hace diez años. Usted no sabe qué es vivir con una persona que no amas y tienes que aguantar todos sus caprichos por el resto de tu vida.

Inmediatamente después de la confesión, en medio del estupor y el silencio de la sala, Inocencio Caparachín no dijo ninguna palabra a favor de su defensa. Todos lo miraban y no podían creer lo que había confesado. Así, por primera vez en su vida, sintió ese orgullo inconsciente de ser el centro de atención. Nunca lo había sentido. Ni cuando hablaba sobre la novela policial norteamericana ni cuando trataba de discutir con alguien sobre el planteamiento de filosófico de Ludwig Wittgenstein. Tampoco cuando trataba de explicar su teoría sobre la clasificación de psicópatas partiendo de la idea de su accionar y no de su problemas psico- cultural –neurológico. Todos podían avalar la buena conducta de un hombre que en realidad nadie aguantaba en su mesa y lo trataba de igual manera que lo trataba su mujer. ¡He ocupado el lugar que siempre merecí en todo este tiempo! – se dijo para sus adentro-. Cuando el excitante estupor se extinguió entendió que esa efímera sensación nunca más volvería a sentir.

Al principio del juicio, el juez y los jurados, se resistía a dar crédito a la confesión pero descubrieron que Inocencio Caparachín desapareció por media hora del lugar que todos corroboraban que había estado. En ese lapso de tiempo nadie puedo asegurar que lo había visto. 

“Pensé que estaba en la barra tomando solo como es costumbre o buscando conversación con alguien pero ahora que lo recuerdo no fue así”. Los testimonios se volvieron cada vez más incriminatorios hasta que el juez tuvo que dictar sentencia. “Puede ser que Inocencio Caparachín en ese lapso de tiempo se haya trasladado a su casa para matar a su esposa. Si bien no es una afirmación concreta es la única que tenemos para avalar su confesión”.

Inocencio Caparachín dejó el libro en la mesita de noche, se levantó y se dirigió a la ventana. Quería contemplar aquel cielo que sería vencido por la noche. “Con el tiempo todos los reos descubrimos que ese cielo que se postra en nuestra ventana no es el mismo para todos. Cada uno tiene su cielo, su propia verdad”. Deseaba la libertad, como todos, pero para qué desear aquella idea de libertad si en su infancia le había sido negada; si estudió, toda su adolescencia, enclaustrado en un colegio, y si cuando presintió que iba a descubrirla con la mujer que amaba, ésta lo convirtió en el hombre más infeliz de la tierra. “La vida me ha hecho amar la soledad que he descubierto en ese habitación y que la única manera de abandonarla es leer aquellos libros de borran sus barrotes”.
Ese aire ácido de soledad que va poblando tu cuerpo hizo que con los años los internos lo respetaran y admiraran. “Ves ese tipo, cometió el crimen perfecto. La policía nunca descubrió que fue él. Tuvo que inculparse para que él mismo cierre la investigación criminalista. Hasta ahora no ha quedado bien claro el móvil del asesinato ni los detalles. Su palabra ha perdurado como testimonio de esa noche macabra”. Inocencio Caparachín, después de la audiencia, nunca más habló sobre el crimen.


“No puedo quejarme de la vida que me ha tocado vivir-pensó mirando a las tinieblas que reinaban el unísono-, ni lamentarme de haber confesado que la asesiné. Pero lo que siempre me voy a preguntar cuando termine de leer un libro de misterio es quién pudo haberla asesinado”.


1º LUGAR en Categoría Cuento 
I Concurso Literario en Cuento y Poesía “Héctor Rosas Padilla” 2013.

"OLENKA" de Giovanni Escurra Lugo

OLENKA

La veíamos pasar en silenciosa admiración, bajo sus mejillas se encajaba una sonrisa perturbadora. Lo más sorprendente era su extrema sencillez, le bastaba con mojarse el pelo, hacerse una cola y sonreír, parecía no ser consciente de su belleza porque siempre andaba sencilla y nunca intentaba llamar la atención, aunque, claro, para nosotros y toda la comunidad masculina del colegio ella, sin quererlo, acaparaba todas las miradas.

          Por lo que sé, tenía pocas amistades, su círculo social se limitaba a sus amigas de salón, pero poseía un grueso número de amigos-pretendientes. Lo sé porque era lo que veía a la hora de entrada, en la tarde, mientras las chicas, estudiantes de la mañana, salían, yo y mis amigos esperábamos que nos abrieran el portón y podía observar cómo una fila de muchachos se ofrecía acompañarla hasta la esquina o invitarle un helado. Ella era amable con todos; no, no confundamos era amable, solo eso.

         Te acompaño, Olenka, ¿qué dices?, te invito algo, ¿te gustan los  helados? ¿Ya no entras al face, no? Y ella, sí, gracias, sonriente, no, no entro mucho, oye me tengo que ir, mis amigas me dejan, chau, cuídate… Por ahí otros muchachos se burlaban del galancete, jaja ¡cancela’o! Te mandó a volar en una… Y él, jaja por lo menos me atrevo a hablarle, no como ustedes que están que se orinan en un rincón jaja… Todos carcajeaban con sus mochilas al hombro, el pantalón y la camisa desaliñados, mientras yo la veía irse tranquila, sin tener la menor idea que nosotros, los mocetones de entonces, moríamos por ella. Nos duela o no, ella nunca nos hizo caso. Nos tenía a todos como amigos, eso sí, pero de ahí, nada. El chino Lu se había atrevido un par de veces y nada, el fortachón Germán, el loco Romero, el chato Polo y el negro Jairo también y nada. Al final, uno a uno comenzaron a resignarse y a buscar alguna chica que les quite la mala experiencia que le dejó la anterior. Yo nunca me mandé, solo la quería en silencio al igual que mi amigo el cabezón Rodríguez. Así pasamos nuestra vida en esa época, resignados a ver pasar a nuestra Olenka (así la llamábamos los dos) frente a nosotros distante y dolorosa.

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