Autor: Orlando Ordóñez Santos
SUEÑOS
Cuando todo
está
empozado en
latiente sueño
recién
comprobaremos que la vida
no es cierto
al despertar.
Así tan
breve como nuestro
paso por el
puente colgante
de la duda,
así tambalea
cada
instante, la existencia.
No pregunten
antes
que el día
se derrumbe,
algunas
veces la noche
perenne te
socavará sin tiempo.
Todo
anticipo tiene secuelas,
pocas veces,
la inmediatez
teje
señuelos artísticos contemporáneos
cuando la
sed apremia dulcemente.
Seguro estás
y asegura tus
interioridades;
guárdalos en
el cofre
de los
sueños, sólo así
llegarás a
ser eterno.
ÁRBOL DE MARRAS
Cuando el silencio
adquiere la dimensión
de roca, es porque la vida
misma
ha comenzado sentir los años.
Despiadada forma
de llenarse con sorda
ventura teniendo al lado
aún tanto que erosionar.
Si lento o a pausada sensación
cuesta abajo se va toda
la imponente dulzura
madrugada,
al atardecer que no se
quiebre la lumbre.
Tampoco se esfumen los
vericuetos
por donde escurridizos las
indolencias
vagaban sabiendo su
socavamiento
ahora todo se descorre y la
ruina queda.
Si algo todavía falta
para no poder escuchar
la sinfonía nunca hallada,
mientras
las campanas se apresten sus
aullidos.
En aquel rincón siempre
quedará
estampado como luciérnaga sin
lumbre
o pordiosero delirando sus
noches desterradas
dentro
del abril mefistofélico y militante.
EN TORNO A LA CASA
Sobre
el umbral endurecido
de
tanto sometimiento al tejado
esta
vez por todas
las
paredes decidieron anunciar
definitivo
su rabia cuando la soledad.
El
patio donde retozaba el medio día
con
verde epidermis, abierto a veces
de
coloridas sombrillas, sienten todavía
el
ahogo lejano de melodías surcadas
de
tiempo y nostalgia cual pasajeras nubes.
Mas,
el arbolillo, ahora solitario
ha
comenzado a arrancar una a una
sus
hojas como si fuera culpable
de
su pesada alfombra llena de angustias
y
añejos embates con los vientos furtivos.
En
cada rincón agazapado, culpable
de
tanta desolación no puede cómo
cubrir
sus laceraciones
que
a desgarros terminan borbotando
los
coágulos desventurados en la hondura del foso.
Dónde
fue el jardín de policromías mil
ahora
yacente la hojarasca y el rumor ácido
del
lapidario olvido ha desatado un vacío
amargo
que se confunde sin compasión con sombras
deambulantes
y huellas perdidas, delirantes, muertas.
AVECILLA DE CANTO
SOBRE LAS ESTRELLAS
Avecilla de canto matinal
volví a tu enramada sólo para
teñir
esta soledad con el plumaje
esmeralda
con que iluminas los caminos
en el vacío.
Sabía que, como nunca ayer
estarías
tan íntegra como la sinfonía del
agua
arrastrando lento a los
cantos rodados
que en la niñez fueron orbes
en las manos.
Sí, si hasta pude sentir
cansancio
De tus calles empolvadas y al
frío calcinante
En las noches azules,
envidiable tapiz
Donde ya no pude contar a los
luceros todos.
Avecilla tempranera contemplé
a tus parientes
extraños, lejanos,
blanquísimos bajando
por el caminito pedregal
hacia las playas
donde chapucee con el herido
caminar lento.
Cómo la tristeza había
invadido, aniquilado
a tu verdor, todo se
refugiaba entre secas
hojarascas, los mediodías
incinerantes, de fuego
hacían meditar en el mañana
desprotegida.
Sin embargo, avecilla dentro
del pentagrama
casi inaccesible de los
sueños, otra vez retumbó
el eco de tu trino de
combate, aquel hecho
un puño liberado, volaba
profundo y alto
sobre las estrellas.
Junco Heráldico Nº 68 mayo 2013- de Orlando Ordóñez Santos.
Orlando ORDÓÑEZ SANTOS. La Florida-Muqui, Jauja, Junín. Cursó estudios en la G.U.E. “San José” (Jauja) ,“ San Ramón”(Tarma) U.N.E. La Cantuta. Profesor, autor de las siguientes Plaquetas: ARTE POÉTICA (Año XIV Nro.207) JUNCO HERÁLDICO (Año IX Nro. 63) NAUTA DE PAPEL (Año VI Nro. 56).En sus versos “…se repite la figura de los elementos esenciales del mundo andino: tierra, fuego, aire y agua” (Olandina Rev. Internac. De Poesía). Colabora en Revistas y publicaciones literarias.
E-mail: artepoetica_2000@hotmail.com
oordonezsantos@yahoo.es
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