Huacho, poesia y literatura. Narrativas de nuestros representantes locales; incluyo literatura de escritores invitados.
11 marzo 2014
José Pablo Quevedo: POEMAS
Otros somos y vamos en el tiempo deviniendo
(Para Celia Ariza y Julio Solórzano)
Abriendo las esencias de este mundo
en el salto al tiempo que fue ido,
qué gigante se hace la memoria
yendo al cauce vital de su lecho hondo.
Cada época surge como montaña
en capas frescas y animadas,
en cicatrices intensas y profundas.
Así, tal es el amor que se perpetúa,
y que el ser ha sentido y ha vivido,
cada hombre tiene su experiencia,
cada hombre tiene olvidos y recuerdos.
Así como de la mar sale la tormenta,
y ella es la partera de la vida,
cada ola es reflejo de una existencia,
cada ola va y viene y a su roca se orienta.
En el pecho de la mar se anudan las olas
y vibran como sístoles y diástoles perpetúos,
y si no hay reflejos, la memoria acaba,
pues el hombre es un ser breve.
Breve vida en el tiempo que de continuo se va,
y otros somos y vamos en el tiempo deviniendo,
y si hay una ola en regresión que aún nos refleja,
entonces, habrá una mar que nos prolonga.
Lima, 23 de Mayo del 2013
Estaciones
(Para Oscar Castillo Banda)
primavera
Ante la silla azul la nube detuviste
Con labios inquietos
Con ojos intensos
Compartiste el pan de cada día con nosotros
Tus cuadernos coloreaste con zumo de limones
otoño
Hay anclas que se aferran a su nube
Hay heraldos en el orillar de lunas redondas
Que muestran el aplomo de los juncos elevados.
Para ellos- el sol camina desgranizando el tiempo-
Se muestra certero en su centro de verdes colores
verano
Detienes tu perfil aún en el pensar sobre la arena
y sacas cada estación con tu pulso
Cada colina tiene un reloj regresivo y creciente
Cada ciudad va a tu encuentro formidable
Tu abrazo sintetiza una jornada hecha experiencia
invierno
Salen tus ojos como naves de imaginación
Que son intensos del azul y de la noche
Y cruzan fogatas y los mares van cargados de sueños
El día no se mira de perfil sino pleno y perfecto.
Poemas inéditos del libro en preparación “Los molinos de la noche”
José Pablo Quevedo, Catacaos-Perú, es autor de 10 libros entre poesías y cuentos y obras de radioteatro, ha sido traducido en 6 idiomas. El poeta ha sido publicado en varias antologías en diversos países de América Latina, España, Francia, Alemania y Suecia: Él es Representante de Poetas del Mundo en Alemania, es creador y organizador de la Cita de la Poesía: Berlín-América Latina, Representa a MeloPoeFant (Sismo Poético Resistente) y también a Arte Regresivo, además es el coordinador de Poetas de la Tierra en Alemania.
Fuente de información: Arte Regresivo/ Berlín, Marzo 2014
Photography: cortesía de Pablo Quevedo
17 junio 2013
Poesías de "los Molinos de la Noche" de José Pablo Quevedo
El niño que sueña frente al mar
lo absorbe con la mirada.El sol de ocaso está acurrucado a su nube.
Sobre la esfera sostenida por sus ojos lagartos
se nos viene el tiempo en un columpio.
¡Un balancear, que ido fue!
Es dulce la miel en el relampaguear del momento,
retratarse con el sol y tenerlo entre las cejas,
morderlo cuando su luz se aquieta en los labios.
El nos acompaña en auto. Corta las sombras
de los árboles de nuestra carrera,
dibuja palomas sobre la velocidad de las autopistas,
hace volar mariposas limoneras,
amuymulla el corazón en lo depositario de la arena.
El yo caminante e intuitivo da su marcha regresiva
porfía en subir y bajar alguna montaña de mil cuestas,
y siendo árbol por doquier deja esparcidas sus semillas,
con el viento tempestuoso abre en su boca otras voces.
Sobre arenas olvidadas hay huellas
que recogemos en tiernos penachos de oro
-y ese día-niño que hemos sido-,
porfiamos que no se fragmente cuando lo evocamos.
Lo que deja morir el corazón en cada peña
es mar dolido formando herida
con cada ola que revienta.
José Pablo Quevedo. (Inédito: "Los molinos de la noche")
Tres momentos del no olvido
Tiempo en una galería que imagino:
meditativa tarde, acaso hecha de siena,
donde hay una línea de arena, un sol preciso que cae,
el rumor de las olas que nos llegan.
Mientras alguien da pedacitos de pan a los gorriones
una que otra nube se forma como un cuerpo en el cielo.
Por la costanera se besan los enamorados,
se tejen sueños, se ejercitan los recuerdos,
se salta con la pelota ante la red imaginaria.
Pero aún los jóvenes se disputan las postales
de tardes de acuarela y de calles añiles.
Ellos muestran sus cuerpos vitales,
corren por las arenas,
ante una tarde que se va sin veleros de despedida.
Pero el tiempo es mi doble yo: El que fue
y el que se retrata,
o tal vez, el que busca mi pose en la galería que imagino.
Y en ella hay una foto que muestra mi salto de delfín,
el que fue ensayado tantas veces en una noche soñolienta.
Son tres momentos del no olvido, y ello es lo definitivo
en la pirueta de la idea que me hago:
El primer libro de nuestra infancia está en las estrellas,
el segundo, en la evolución de las especies,
y el tercero, en la comprensión de las diferencias.
Y este último es lo decisivo para entender
que somos seres evolutivos y sociales.
José Pablo Quevedo. (Inédito: "Los molinos de la noche")
ARTE REGRESIVO*
TRANSICIÓN CAMALEÓNICA
Como antaño ya no anda en asno el profeta,
si no acude al Mercedes Benz blindado en su peregrinaje.
La estrella alta en el auto confiesa su designio
con el progreso que antes negaban.
Y la banca y los cardenales aplauden la nueva iniciativa.
El nuevo Papa tendrá una nueva Mitra y su Papamóvil.
Jesús no hizo altares, no nadó en oro,
ni aduló a presidentes ni a ricos, sino anduvo en asno,
invitó a su mesa a pescadores y a labriegos,
tampoco tuvo a soldados vigilantes de sus pasos,
si no dejó huellas de amor por caminos duros,
y por miles de cerros abrió su boca
para hablar con sermones
y entregar peces y panes,
y estar cerca de los pobres.
Pero, ahora, el profeta sube a su nave automática,
la carga con pontífices y cardenales y soldados,
y trae visas varias a los mercados de los cambios
y ama y arma a sus rambos
y llena con escudos misiles sus fronteras.
Los hay, quienes fabrican drones en su reino,
y hasta niegan a sus propios padres y hermanos.
No hay sola huella de Jesús en las huellas del profeta nuevo,
no hay calco de lo que hizo este hombre en el pasado,
quien declaró, que no pasaría el camello
por el ojo de una aguja,
y quien vistió túnica roja y blanco vestido,
y quien nunca estiró la mano a opresor o tirano.
El querer seguir los pasos de Jesús, es una farsa,
cuando madura el oro barroco de los altares,
y ese oro llena las arcas del Vaticano a raudales.
José Pablo Quevedo.
*Arte Regresivo: Filosofía y Literatura del devenir.
26 abril 2013
Poesías de TORSOS DE LAS GUERRAS
TORSOS DE LAS GUERRAS
José Pablo Quevedo
El escenario del mundo
Bizarros guerreros,
antiguos y modernos,
métricas espadas,
el uranio de las balas.
Aquiles y Hera,
Perseo y Minerva,
Apolo y Ulises
se desalman en la guerra
por el vellocino de oro.
(Y en esta escena
Amor queda tuerto.)
En la segunda batalla-
desde Villa Romana-
hay diez legiones de guerreros
que marchan a Germania
a Galia y a Egipto.
(Y Julio César, Bruto,
Marco Antonio y Cleopatra
quedan muertos.)
Del molino a la máquina,
de la rueda al láser,
y de los cañones a los rambos,
hay los Reagan, los Bush y los Nixon.
¿Pero la copia del ayer,
lo hace también Obama en Casa Blanca,
-el capital no es negro ni blanco-
y todo por el vellocino del petróleo?
21 diciembre 2012
Antología de los poetas premiados al concurso de Poesía Emergente “mala sangre”, Guadalajara
Proemio
La mejor cosecha de una Poesía Emergente
Por José Pablo Quevedo
En sus lecciones de Filosofía de la Historia, el filósofo alemán G.W. Hegel, nos advertía, que cada escritor es hijo de su tiempo, y como tal al tiempo mismo había que reflejarlo, reflexionarlo, comprenderlo, compararlo y relacionarlo en sus unidades históricas, ya que como tal, uno ante su tiempo no puede escapar, pues sería lo mismo como arrancarse su propia piel. También nos hacía ver las diferencias artísticas epocales y sus varias líneas estéticas de acuerdo a sus motivaciones, intereses y objetivos individuales y sociales.Es por lo tanto, en este oficio de escribir, un arte de alfareros, permanente, perseverante y creativo, en lo cual, el entendimiento habilita o presta al conocimiento los elementos necesarios para esta disgregación espiritual y para lograr un arte poético mayor. Y ello sin duda, es este proceso que empieza con la dinámica Poesía Emergente Malasangre, en Guadalajara, ha sido ya signada por algunas de estas bellas muestras poéticas de los premiados.
Originalidad, voz propia, y estilo que condensa un argumento dentro del contenido y las formas de nuestro tiempo global, es la búsqueda que inspiró a estos jóvenes de Guadalajara, quienes han logrado ser los ganadores del Premio.
Entendido es que dentro de una dialéctica de la experiencia individual, sigue siendo el amor la relación que une a hombres con los sentimientos, emociones y pasiones, pero en estas muestras el ser no alcanza solamente un yoyismo absorvente, ni lo somete a lo erótico exclusivamente, sino también hay contenidos que son las venas donde fluyen las relaciones existenciales del hombre de nuestro tiempo, atrapado dentro de los laberintos de la modernidad.
07 septiembre 2012
EL ACORDEÓN DEL TIEMPO EN LA LITERATURA DE RÁUL GÁLVEZ CUÉLLAR
Por José Pablo Quevedo
RGC después de haber dado tantas vueltas de campana a sus sueños, tirar los dados al destino con los cubiletes del tiempo, vuelve con un rostro más rejuvenecido y perfila una Literatura actual, competente y que calza las sandalias de su tiempo.
El autor de Aforismos y de muchos libros de cuentos, nos recrea y nos hace reflexionar sobre la relación entre la Literatura y la Filosofía en esta nueva creación, hecha novela.
RGC danzó en solitario al compás de la orquesta llegada desde Lamud, el viernes 27 de julio del 2012, en Ubilón, en un inmenso solar de propiedad de su sobrina (por parte de su esposa Lucy), doña Celia Mori Gutiérrez. Se festejaba el cumpleaños de Deissy Tuesta Mori. Durante una pieza musical, nadie salió a bailar, aparte de él. Ante decenas de parientes de su esposa, RGC toma un lapicero, extrae de su bolsillo una libreta de notas y realiza el acto simbólico de escribir, teniendo como escritorio el suelo encementado del gran patio. Pero en ningún momento deja de bailar al compás de la música. Levanta la testa, la gira, mira las estrellas, la luna resplandecientes, y los cerros que rodean el paisaje amazónico, mientras sigue su alegre danza que objetiva, el acto escritural premonitorio que habrá de plegarse en el acordeón del tiempo, con la redacción y lectura de su próxima novela "YERBABUENA" que planea publicar lo antes posible "si Dios le da vida".
02 septiembre 2011
Aportes para las discusiones del pensamiento literario y político de RGC - Parte 2
RGC: ¡Caracolero (1), qué bella sorpresa la que me das con tu visita! ¡Nunca pensé que llegarías de esta manera como un halo de luz, pues siempre me has anunciado las cosas por correo!
JPQ: ¡Sorprendido! ¡Encontrarnos después de un tiempo y que – a mí mismo- me parece tanto tiempo, como perdido entre nubes, como el irse a otra galaxia! Habíamos dejado nuestro diálogo inconcluso, y en paréntesis, tal vez en corchetes por lo largo de los días que han sido sin comunicarlos. Como sabes, hace poco tuve una operación delicada al intestino grueso y por el vientre me abrieron hasta cuatro orificios. Felizmente todo resultó bien y la ciencia ha hecho sus milagros y mis amigos se han alegrado de mi pronta recuperación y me han escrito cosas bellas desde Huacho, sobre todo.08 agosto 2011
Intercontinental: "Diálogo entre dos orillas" (1)
Intercontinental: "Diálogo entre dos orillas" (1)
Todo lo que haremos será como hacer una retrospectiva, pasado-presente-futuro, pero diferenciando en cada secuencia.
15 marzo 2011
Acerca de la subseción histórica colonial y neocolonial y el drama actual de nuestras comunidades indígenas
30 marzo 2010
El Río-niño
Regresó un día el Río-niño a su aldea con el rostro más adulto. Como sus hermanos -los otros ríos-, también se fue a la mar, pero ellos no regresarían jamás, porque la mar los envolvió con sus remolinos y se los llevó con ella.El Río-niño convertido en una nube blanca bajó hacia su pueblo y tendió sus aguas nuevas sobre las tierras inmensas, y ellas eran tan claras como espejos que reflejaron al astro rey que paseaba con las nubes, y luego él al verlos, le dijo.
Dos cosas grandes me diste, Padre Sol y Nube Blanca: El caudal que es la fuerza que llevo dentro de mí para dar vitalidad a los hombres, pero también las aguas cristalinas en donde se reflejan los miles de rostros de la tierra y de los seres animados. El tiempo que se refleja en los espejos de mis aguas es tan diverso, pero en ellos llevo la memoria de los pueblos que se anudan al tiempo que cambia y cambia.
31 agosto 2009
El barquito perdido (relato teatral según un poema de César Vallejo)
3 niños
Pescador
Antenor Orrego
Periodista
18 junio 2009
Carta a Valia de Dresde en la hora de lucha en Bagua
Valia, malas noticias, el día 5 de junio hubo una masacre en Puente Quemado, en Bagua. A Wuinpi nativo de Awajún, días antes, le dijeron que había que cuidarse, que los policías tenían orden de matar.Él era un hombre de paz como lo conociste un día cuando esbozaba la risa de la libertad de los jóvenes aborígenes con sus labios gruesos que te gustaron, y cuando te regaló la flor más bella de los ríos que se despliegan como las culebras atando la luz solar sobre sus lomos.
Él sabía conocerlos todos y te regaló el paisaje de lo verde inigualable para tus ojos azules, y en ellos los retuviste en tu vuelo de regreso para Alemania.
-Señorita, aquí no hay pirañas, esas ya las comimos; y los delfines solamente salen por la noche y son señores que vienen con la Luna en traje negro, y se pasean por las orillas, y hablan con nuestras mujeres, y se las llevan de pronto a las lagunas.
Nunca te vi reír de la gracia e ingenuidad de Wuinpi, y él se quedó mirando el cielo en lo alegre de tus ojos. Creyó, acaso, que ellos eran la fuente de un río hecho para las flores de loto.
Las tardes desde ese momento fueron de soles abiertos al Amazonas, en lo infinito del azul que lo contiene, decenas de lagunas se arrullan y sus orillas atrapaban las arenas doradas, al amanecer las mariposas citroneras llegaban a tus manos. Muchas islas abundaban con sus misterios en los afluentes de ese gran río, tenaces eran los cantos de los pájaros salvajes en lo dorado de los atardeceres.
Wuinpi, creyó que el sol detendría el tiempo, pues decía que sus rayos se habían quedado en tus cabellos, y aunque tú regresarías para Alemania los rayos de su luz siempre lo acompañarían como las fotos que con tu cámara te tomaste con él a la puesta de ese astro.
Valia creyó que el paraíso estaba allí en esas tierras de Bagua donde lo verde y el mar se juntan en los horizontes, y lo que le atraía lo abandonaría por un país de laberintos, de velocidad y de sonidos modernos. Pasó entonces el tiempo y con cada rayo saliente entre los árboles el joven aborigen contó nuevas historias.
Pero ningún nativo Awajún o Wanpi pudo comprender lo que un gobierno constitucional contra ellos tramaba. Miles de años y por miles de generaciones ellos poseían las tierras y las aguas, y todos esos bienes creados por los dioses de las aguas tenían personalidad y eran sus hermanos.
Fabuladoramente el presidente Alan García -como lo hizo Cristóbal Colón desde el día 12 de Octubre de 1492, cuando empezó a poner cruces y dar nombres a todas las islas y territorios “descubiertos” del “Nuevo Mundo” y declararlo propiedad de los reyes católicos de España-, también montó una farsa con una serie de decretos cómplices que intentaban entregar los territorios de Wuinpi a las empresas transnacionales para la extracción del petróleo, para la tala de los árboles o para convertirlos en campos de siembra del maíz para un combustible llamado etanol.
El Jefe de todas las tribus de esa región, el dirigente Pizango advirtió la falsedad de los decretos que hacía el presidente fabulador y todos los ministros y congresistas de su bando. ¡Hay que resistir! ¡No hay que permitir que otra nueva invasión y otra conquista se produzcan! ¡Hay que defender lo que es nuestro!, les dijo a todos los reunidos en esa asamblea y que eran otros dirigentes de comunidades. El rostro de Pizango denotaba la seriedad acaso de una lucha dramática.
Los nativos habían jurado no dejarse expropiar lo que desde el tiempo les pertenecía, y Wuinpi como ellos decidió defender la tierra, acaso, con la sangre del pecho, y fue a tomar su puesto en Puente Quemado. Los policías estaban armados, y los helicópteros sobrevolaban los territorios de los aborígenes, soldados francotiradores al estilo de los rambos norteamericanos estaban parapetados, los dedos en los gatillos de los fusiles apuntaban a los cuerpos de los aborígenes.
Por la madrugada, los gritos de rabia de los dos bandos estremecieron la selva, los pájaros volaron a las ramas más altas.
Te reporto Valia, lo primero que leí de esos sucesos fue lo del periodista Joaquín Rivery Tur, y por ser escueto lo que narra, te lo escribo: Las balas mordieron con rabia y de pronto se asombraron de la propia sangre caliente que salía de sus cuerpos. Tres indígenas que no deseaban la invasión de sus territorios sintieron la penetración del plomo disparado por las fuerzas de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales de la Policía Nacional del Perú o vieron destrozados sus rostros por las granadas de gases.El grito de guerra de los aborígenes no se hizo esperar, y la lucha cundió y con ella la muerte. Wuinpi herido mortalmente por una de esas balas, sintió que la vida se le iba, que la respiración lo abandonaba, y se fue a morir cerca de las aguas que siempre amó y para encontrarse con los lotos y con los espejos del cielo que se parecían a tus ojos.
AUTOR: José Pablo Quevedo
http://www.josepabloquevedo.com/
14 junio 2009
Cuentos : Virakocha/ El escorpión de Amalia
Relatos y cuentos del mundo andino del autor impresos en Berlín
Virakocha*
El primer día
Los primeros dioses fueron gigantes, pero cuando los hombres empezaron a crecer, los primeros dioses empezaron a empequeñecerse. Lo que fue necesario desde miles de años, después ya no fue necesario para los hombres.
El segundo día
De la cabeza de Zeus salieron muchos dioses. Virakocha era uno solo. El era la luz y sobre él no fue posible otro dios. Virakocha, aún en la sangre de las parturientas, los arrojó a los arrecifes y allí los otros dioses se despedazaron y murieron.
El tercer día
Se hermanaron la luz y la tierra y nacieron siete soles de agua, como los colores del arco iris. Y estos hombrecitos se fueron por los cielos, por los mares y por tierras muy lejanas y de los colores de sus llamas nació la vida. Virakocha dijo entonces: Quién busque aniquilar algún color de la luz, lo que desea es oprimirla y matarla.
18 mayo 2009
Orovelinas: Cuentos breves berlineses
Con las huellas de los zapatos también se puede dibujar
Juan subió apresurado al tren urbano para escudarse de la lluvia que caía torrencial ese día de primavera. El hombre tenía los zapatos montañeros llenos de barro, a
sí que cuando caminó por uno de los vagones del tren, las suelas de goma dejaron el barro impreso sobre el piso. Entonces, Juan se quedó detenido, admirando, lo que había hecho por la casualidad del temporal. Las huellas dejadas sobre el piso del vagón le parecieron, algo así como figuras, y el hombre creyó ver en ellas un caballo en pleno galope.Después el hombre levantando la mirada vio algunas otras huellas paralelas hechas por las suelas de otros viajeros, que eran como surcos entre los colores claros y marrones y negros del barro. Sin pensarlo dos veces, el hombre estampó otras huellas sobre el mismo vagón, y se detuvo para contemplarlas, nuevamente.
Un caballo vuela hacia las nubes, se dijo. ¡Es el caballo de la fantasía, el que gana a todos! Exclamó interiormente.
Después reflexionó: “Con las huellas de los zapatos también se puede dibujar”. Juan continuó, entonces, caminando rápidamente por los varios vagones orugas del tren metropolitano, haciendo lo que su conciencia le dictaba, hacer otras figuras con el barro de sus zapatos. Y así lo hizo, hasta que abandonó el tren en uno de sus paraderos.
Si de estas rosas de hielo saliera una Blanca Nieves
Un día, nuevamente, tomó Juan el tren subterráneo, corrió como enloquecido por los vagones haciendo más huellas, ante las miradas asombradas de los pasajeros. Ellos lo vieron hasta saltar eufórico sobre el piso de uno de los vagones. Le quisieron llamar la atención, pero le oyeron decir: “¡Qué fascinante, es una rosa de hielo lo que he hecho, la que ahora sale del piso!”
Ellos lo creyeron un loco. Pero esta vez, las huellas oscuras y claras hechas de barro por las suelas de sus zapatos montañeros habían creado una imagen circular.
Cuando Juan bajó hacia el andén de un paradero, cantó a todo pulmón: “Si de esas rosas de hielo saliera Blanca Nieves, qué feliz sería el niño que fui, una vez”.
Distintos hombres
Un día, un hombre que estaba seguro de reconocer a un amigo que salía de entre la muchedumbre de una estación del metro, lo detuvo, exclamando: ¡Juan, Juan!, ¿no me reconoces? El segundo hombre, sorprendido del primero, después de mirarlo de arriba para abajo, le dijo, categórico: ¡Usted, a mí, no me conoce, ni yo lo conozco a usted!
—¿Pero...?
—¡No hay peros que valgan! Será otro. Otro Juan distinto que yo, el que usted conoce. Son otros tiempos. La gente pasa y se detiene en pensar que tengo un doble, o se imagina una y otra cosa sobre mi persona.
Y diciendo esto, el segundo hombre se fue silbando y cantando una extraña melodía:
¡Si te volviera a ver,
que linda, tal vez,
sería la vida!
Las casas grises
Eran tan grises las casas de esa ciudad, que de pronto a Juan le pareció que el tiempo había perdido el control sobre sí mismo. Entonces como el hombre se dio cuenta, que lo gris del tiempo no le gustaba y se había detenido en aquel lugar donde ya no podían caber sus sueños, este hombre queriendo alcanzar otras nuevas metas, decidió soñar nuevamente en otros tiempos venideros, tal vez, en sueños que ya no contenían los colores grises de esos tiempos.
Un espacio de más
Juan que siempre curioseaba, en cada piso del edificio donde vivía, se detuvo un día ante el umbral de la puerta del veinteavo piso. Habían pasado dos horas desde que él había iniciado su recorrido por las escaleras del edificio. Como todo lo hacía mecánicamente, sin calcular el tiempo de salida o de llegada, instintivamente ese día subió un piso más de lo que siempre planeaba. Y esa vez, sin pensarlo se situó ante una puerta pequeña que daba a la azotea del edificio, la abrió por curiosidad, y al ver la ciudad en todos sus contornos, desde arriba, pero que le pareció tan pequeña, se dijo para sí: “Aquí, ahora, en este edificio, hay un espacio que está de más”.
Leer su cuento La figura en el reino de lo mudo
José Pablo Quevedo
Nació en Catacaos, Piura (Perú). Poeta, artista plástico, filósofo, promotor cultural.Tiene trece libros de poesías, figura en las principales antologías de América Latina, España, Francia y Alemania. Escribe para importantes revistas de España, Italia y de América Latina, entre ellas, la prestigiosa Alhucema. Es miembro de Poetas del Mundo, Representante de Abrace y de la Casa del Poeta Peruano en Alemania. Es miembro Fundador de MeloPoeFant (sismo poético resistente), y organiza la Cita de la Poeía en Berlín, cada año. Sus libros han sido traducidos en varios idiomas. Página web: http://www.josepabloquevedo.com/
07 abril 2008
LAS FIGURAS EN EL REINO DE LO MUDO
José Pablo Quevedo
(En Homenaje a las víctimas del Terror de Estado de Fujimori
y a las siete detenidos por orden del ministro del Interior)
Qué había soñado Pablo, que había sido tan importante para aquel hombre volver a reconstruir su propio sueño: una ciudad que le pareció muy silenciosa, la gente que creía haber visto anteriormente, la misma gente yendo y viniendo como si fueran casi autómatas, las conversaciones sigilosas y raras que ellas hacían. Se pasó entonces, algunos momentos sentado sobre la cama recordando lo soñado, pero a pesar que su memoria insistía, no pudo reconstruir lo que había soñado. Y así estuvo aquel hombre intentando abrir una grieta de aquel sueño, hallar un hilo que lo llevara hasta el punto de partida, pero por más que buscó removiendo muchos de sus ángulos, no pudo, al contrario, lo venció el cansancio y se quedó dormido nuevamente. De pronto, en su sueño notó que una persona vestida con un traje lila y rayas verdes, le hablaba a otra persona, muy despacio, como sin articular palabra alguna, y él mismo se dijo, en su sueño: Curioso, aquí hay solamente hombres que ríen, que no hablan, que solamente mueven las manos y hacen gestos. El ruido del reloj despertador lo despertó como si hubiera sonado una detonación en sus sienes. Maldijo, esta vez, por no poder continuar aquel sueño, pero sus propias palabras habían quedado detenidas ya en la imaginación del muchacho, en esos segundos últimos de su sueño, y aquello le pareció a Pablo que sería la continuación de aquel otro sueño, que había intentado reconstruir, sin haberlo logrado. Después el hombre quedó solamente mirando la noche, intentando olvidarlo todo.
Semanas después volvió a soñar Pablo y volvió a repetirs
e aquel sueño anterior y cuando el hombre despertó otra vez, e intentó reconstruir ese sueño, no pudo lograrlo, y así el hombre dejó las cosas, sin buscar ya de imaginarlas, antes bien se acostó en la cama hasta que el cansancio lo venció, y ya dormido nuevamente empezó a soñar, y en ese sueño descubrió un hombre vestido de color negro con rayas blancas, el cual hablaba ante un micrófono, anunciando: Ahora este país es de mudos, y está prohibido hablar palabras incorrectas, ese derecho solamente lo tenemos, nosotros, las figuras de color negro con rayas blancas. Nuestras voces, bien formaditas, se pueden escuchar en las radios y emisoras que no han sido entregadas a instituciones privadas. Las últimas palabras vertidas por aquel hombre se grabaron en la cabeza de Pablo, antes que las campanas de la iglesia, que tocaban las primeras horas de la mañana, lo despertaran de aquel sueño, que ahora, ya no quería continuar.




