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17 octubre 2014

Poesía de NorKa Bríos Ramos


SOMOS GUERREROS


Somos guerreros de la vida
con fe y esperanza
guerreros de palabras y
versos floridos cual poeta
llega jamás al olvido.
Somos guerreros ante
las olas tempestuosas
que nos arrancan nuestras
ilusiones cual mar infinito
nos envuelve en la oscura
noche sin estrellas.
Somos guerreros ante
las tempestades que nos traen
lloviznas de olvido.
Seamos como el árbol,
siempre erguidos aún
en tiempos de lluvia y ventarrones.
Seamos guerreros y alcemos
el vuelo con nuestras alas
para planear nuestro vuelo
en el inmenso cielo azul.
Seamos guerreros para afrontar
la nostalgia de la separación
seremos dos aves de vuelo
que surcan espacios
para no olvidar jamás.

SOY PERUANA 

04 septiembre 2014

Baile de Raúl Gálvez Cuéllar en Huaura

Fiesta en Huaura 

Ya te vi y te viste amigo,
rajando con los pies el suelo,
estremeciendo el techo,
como gallo sacando el pecho,
reverenciosas las barbas.
(Este es Raùl)

Peruano en su consonancia,
el huayno te agarra el alma,
sin mostrar disonancias,
notas frescas, de resonancia,
acordes con vuestra filosofía.
(Este es Raùl)

Huayno que la metáfora arma,
y que la palabra hace invicta,
como del escritorio a su praxis,
puede ser que un temblor produzca,
y hasta una rebelión de ángeles
en lo más alto del cielo.
(Este es Raùl)


Abdolòn Garcìa (Colombia)
Berlìn, 31 de agosto del 2014



11 marzo 2014

José Pablo Quevedo: POEMAS


Otros somos y vamos en el tiempo deviniendo

(Para Celia Ariza y Julio Solórzano)

Abriendo las esencias de este mundo
en el salto al tiempo que fue ido,
qué gigante se hace la memoria
yendo al cauce vital de su lecho hondo.

Cada época surge como montaña
en capas frescas y animadas,
en cicatrices intensas y profundas.

Así, tal es el amor que se perpetúa,
y que el ser ha sentido y ha vivido,
cada hombre tiene su experiencia,
cada hombre tiene olvidos y recuerdos.

Así como de la mar sale la tormenta,
y ella es la partera de la vida,
cada ola es reflejo de una existencia,
cada ola va y viene y a su roca se orienta.

En el pecho de la mar se anudan las olas
y vibran como sístoles y diástoles perpetúos,
y si no hay reflejos, la memoria acaba,
pues el hombre es un ser breve.

Breve vida en el tiempo que de continuo se va,
y otros somos y vamos en el tiempo deviniendo,
y si hay una ola en regresión que aún nos refleja,
entonces, habrá una mar que nos prolonga.


Lima, 23 de Mayo del 2013



Estaciones

(Para Oscar Castillo Banda)

primavera

Ante la silla azul la nube detuviste
Con labios inquietos
Con ojos intensos
Compartiste el pan de cada día con nosotros
Tus cuadernos coloreaste con zumo de limones

otoño

Hay anclas que se aferran a su nube
Hay heraldos en el orillar de lunas redondas
Que muestran el aplomo de los juncos elevados.

Para ellos- el sol camina desgranizando el tiempo-
Se muestra certero en su centro de verdes colores

verano

Detienes tu perfil aún en el pensar sobre la arena
y sacas cada estación con tu pulso
Cada colina tiene un reloj regresivo y creciente
Cada ciudad va a tu encuentro formidable
Tu abrazo sintetiza una jornada hecha experiencia

invierno

Salen tus ojos como naves de imaginación
Que son intensos del azul y de la noche
Y cruzan fogatas y los mares van cargados de sueños
El día no se mira de perfil sino pleno y perfecto.



Poemas inéditos del libro en preparación “Los molinos de la noche”

José Pablo Quevedo, Catacaos-Perú, es autor de 10 libros entre poesías y cuentos y obras de radioteatro, ha sido traducido en 6 idiomas. El poeta ha sido publicado en varias antologías en diversos países de América Latina, España, Francia, Alemania y Suecia: Él es Representante de Poetas del Mundo en Alemania, es creador y organizador de la Cita de la Poesía: Berlín-América Latina, Representa a MeloPoeFant (Sismo Poético Resistente) y también a Arte Regresivo, además es el coordinador de Poetas de la Tierra en Alemania.

Fuente de información: Arte Regresivo/ Berlín, Marzo 2014
Photography: cortesía de Pablo Quevedo

21 enero 2014

DESDE LA PRIMERA CAPITAL HISTÓRICA DEL PERÚ – JAUJA

DESDE LA PRIMERA CAPITAL HISTÓRICA DEL PERÚ – JAUJA

DISTRITO METROPOLITANO YAUYOS – JAUJA.

Amanece en Jauja,
pedernal,
sigue lloviendo cariñosamente
el tiempo.

El eco de campanas de agua
viaja oculto desde cuando
el barro
lloroso
arrulla maternal las huellas.

He retornado a tu vicharra,
a tu batan,
a tu mortero.
a tu acuarela de saxofones.

Te abrazo,
esta vez si
me quedo contigo
o te llevo a mi bohío de soledad.


Jauja Yauyos 21 de enero del 2014.

Orlando Ordoñez Santos.



23 diciembre 2013

"LA CONFESIÓN" de Manuel Román Piñas Laura

LA CONFESIÓN
1º LUGAR en Categoría Cuento 


A través de los barrotes de la celda, Inocencio Caparachín contemplaba cómo el sol se unía con ese cielo metálico que se filtraba por los barrotes de la prisión. Así cuando el círculo rojo fenecía en el horizonte, Inocencio Caparachín se dirigía a su cama para continuar con el único acto decente que se había enfocado en los últimos años: leer todos los libros que tenía la pequeña biblioteca del presidio. Contrariamente a lo que se dedicaba, su compañero de celda se había acostumbrado a dormir plácidamente la mayor parte del tiempo. Este acto de evasión le daba la tranquilidad para leer y recordar los pocos buenos momentos que había vivido. Sus recuerdos se resumían a su infancia, su época escolar y el momento en que la conoció. Cuchillo, su compañero de celda, siempre le repetía que no podía comprender cómo podía disfrutar su estancia en un lugar donde todas las personas que le rodean maquinan la estrategia más ingeniosa para poder fugarse. Todos quieres salir menos tú -le repetía Cuchillo mientras leía los recortes de su asesinato que había pegado en la pared minuciosamente-.

“Solo me falta noventa años para salir” -le respondía a su compañero de celda cuando escuchaba su reclamo-. Estas palabras le otorgaban esa aureola extraña que los presidiarios denominaban la voluntad del Sastrecillo de la presión en clara alusión a las lectura que realizaba de las obras de Jean Paul Sartre. Esta voluntad sartreana afincada en su pensamiento y en su accionar llegaba al extremo de desestimar la benevolencia de poder salir libre dentro de veinte años por buena conducta.

El juez pudo fácilmente condenarlo a cadena perpetua o, peor aún, condenarlo a la silla eléctrica porque se llegó a la conclusión que el asesinato había sido premeditado y brutal. “La había golpeado hasta dejarla inconsciente para luego destrozarle el cráneo con una piedra que usaban como batán”. La policía halló rastros de sangre que venía desde la sala hasta la cocina donde se consumó el crimen.

Pero ante lo descrito debemos de tener otras consideraciones como que su esposa era calificada por el vecindario como una mujer déspota y violenta. No hablaba con nadie ni salía a la calle. Solo se le escuchaban sus gritos de regañamientos hacía él. “No sé cómo la soportaba”. Inocencio Caparachín llevaba la peor vida que puede tener un marido en una relación matrimonial. “Todos los sabíamos, inclusive el juez que era su amigo y fue quien lo sentenció”. “El juez manifestó, un día antes que leyera su sentencia, que tenía la intención de ayudarlo pero ante su confesión solo le quedó el camino de hacer cumplir la ley”. “Sé que desestimó  la estrategia que preparó el abogado que era deslizar la idea que tenía problemas psiquiátricos. Era su única posibilidad para salir absuelto pero desistió”.

La reputación de su mujer por parte de los testigos, que se presentaron reducir la condena, fue una de las razones para que el jurado y el juez dictaran una sentencia benigna. La otra, la más importante, fue que Inocencio Caparachín confesó el crimen antes que empezaran las investigaciones. “Nadie sospechó de mí hasta que confesé que yo le había partido el cráneo” -se repetía siempre mientras leía sus libros-.

“Nunca sospechamos de él porque tenía una conducta intachable a diferencia de su mujer”. “¡Nunca imaginaron que podía matarla ni muchos menos que todos estos años de convivencia planeó cada paso que iba a dar para vengarme de todo lo que ella le hacía!”.

¿Dónde estuvo en la noche del crimen? “Estuve en el billar de “Don Lucho” en donde algunos trabajadores del vecindario nos reunimos para tomar unas cervezas y conversar sobre cualquier tema”. “Estuvo hasta altas horas de la noche conversando sobre las novelas policiales (especialmente las de Dashiell Hammett) y la poca influencia que había tenido en Sudamérica. Un tema repetitivo y que nadie le daba importancia, y que él insiste en discutirlo cada vez que llegaba al bar”.

Cuando Inocencio Caparachín llegó a la escena del crimen y verificó el deceso de su esposa, escuchó la conversación que mantenía el policía encargado del homicidio y los detectives:

-      — ¿Y el esposo? -pregunto el policía- ¿No crees que la haya asesinado?
-    —Es incapaz. Todos los testimonios que he recogido avalan su carácter pasivo y que la noche del crimen se encontraba bebiendo en el billar de “Don Lucho”.
-    —De todos modos hay que investigarlo. Los años nos han demostrado que los menos pensados tienen la mejor coartada.
-    —Lo sé pero como puedo seguir investigando a un sujeto donde la mayoría de personas que estuvieron en el billar esa noche aseguran que lo vieron hasta altas horas de la noche. No crees es mejor tratar de buscar otras hipótesis. 

Inocencio Caparachín salió de la sala y se dijo para su adentro: “¡Qué estúpida es la policía! Acaso no puede construir una hipótesis sin evidencia. Es necesario ser tan egocéntrico para dejar una pieza del rompecabezas para que se pueda sentir esa fascinación de perseguimiento. Acaso tengo que confesar para todo termine”.

Al día siguiente los periódicos amarillistas publicaban en su portada:

¡Marido de la mujer asesinada confiesa su horrendo crimen!

La audiencia para juzgarlo se programó dentro de dos semanas.
-    
         —Usted se declara culpable del cargo de matar a su esposa en forma premeditada.
-       —Me declaro culpable
-       — ¿Usted lo cometió o fue ayudado por otra persona?
-       — Yo solo lo cometí.
-     — Está seguro lo que está asegurando porque en la escena del crimen se han encontrado vestigios que fueron dos personas que cometieron el asesinato.
-        —  Repito, yo solo lo cometí.
-         —¿Hace cuánto tiempo premedito el asesinato?
-      — Desde hace diez años. Usted no sabe qué es vivir con una persona que no amas y tienes que aguantar todos sus caprichos por el resto de tu vida.

Inmediatamente después de la confesión, en medio del estupor y el silencio de la sala, Inocencio Caparachín no dijo ninguna palabra a favor de su defensa. Todos lo miraban y no podían creer lo que había confesado. Así, por primera vez en su vida, sintió ese orgullo inconsciente de ser el centro de atención. Nunca lo había sentido. Ni cuando hablaba sobre la novela policial norteamericana ni cuando trataba de discutir con alguien sobre el planteamiento de filosófico de Ludwig Wittgenstein. Tampoco cuando trataba de explicar su teoría sobre la clasificación de psicópatas partiendo de la idea de su accionar y no de su problemas psico- cultural –neurológico. Todos podían avalar la buena conducta de un hombre que en realidad nadie aguantaba en su mesa y lo trataba de igual manera que lo trataba su mujer. ¡He ocupado el lugar que siempre merecí en todo este tiempo! – se dijo para sus adentro-. Cuando el excitante estupor se extinguió entendió que esa efímera sensación nunca más volvería a sentir.

Al principio del juicio, el juez y los jurados, se resistía a dar crédito a la confesión pero descubrieron que Inocencio Caparachín desapareció por media hora del lugar que todos corroboraban que había estado. En ese lapso de tiempo nadie puedo asegurar que lo había visto. 

“Pensé que estaba en la barra tomando solo como es costumbre o buscando conversación con alguien pero ahora que lo recuerdo no fue así”. Los testimonios se volvieron cada vez más incriminatorios hasta que el juez tuvo que dictar sentencia. “Puede ser que Inocencio Caparachín en ese lapso de tiempo se haya trasladado a su casa para matar a su esposa. Si bien no es una afirmación concreta es la única que tenemos para avalar su confesión”.

Inocencio Caparachín dejó el libro en la mesita de noche, se levantó y se dirigió a la ventana. Quería contemplar aquel cielo que sería vencido por la noche. “Con el tiempo todos los reos descubrimos que ese cielo que se postra en nuestra ventana no es el mismo para todos. Cada uno tiene su cielo, su propia verdad”. Deseaba la libertad, como todos, pero para qué desear aquella idea de libertad si en su infancia le había sido negada; si estudió, toda su adolescencia, enclaustrado en un colegio, y si cuando presintió que iba a descubrirla con la mujer que amaba, ésta lo convirtió en el hombre más infeliz de la tierra. “La vida me ha hecho amar la soledad que he descubierto en ese habitación y que la única manera de abandonarla es leer aquellos libros de borran sus barrotes”.
Ese aire ácido de soledad que va poblando tu cuerpo hizo que con los años los internos lo respetaran y admiraran. “Ves ese tipo, cometió el crimen perfecto. La policía nunca descubrió que fue él. Tuvo que inculparse para que él mismo cierre la investigación criminalista. Hasta ahora no ha quedado bien claro el móvil del asesinato ni los detalles. Su palabra ha perdurado como testimonio de esa noche macabra”. Inocencio Caparachín, después de la audiencia, nunca más habló sobre el crimen.


“No puedo quejarme de la vida que me ha tocado vivir-pensó mirando a las tinieblas que reinaban el unísono-, ni lamentarme de haber confesado que la asesiné. Pero lo que siempre me voy a preguntar cuando termine de leer un libro de misterio es quién pudo haberla asesinado”.


1º LUGAR en Categoría Cuento 
I Concurso Literario en Cuento y Poesía “Héctor Rosas Padilla” 2013.

"OLENKA" de Giovanni Escurra Lugo

OLENKA

La veíamos pasar en silenciosa admiración, bajo sus mejillas se encajaba una sonrisa perturbadora. Lo más sorprendente era su extrema sencillez, le bastaba con mojarse el pelo, hacerse una cola y sonreír, parecía no ser consciente de su belleza porque siempre andaba sencilla y nunca intentaba llamar la atención, aunque, claro, para nosotros y toda la comunidad masculina del colegio ella, sin quererlo, acaparaba todas las miradas.

          Por lo que sé, tenía pocas amistades, su círculo social se limitaba a sus amigas de salón, pero poseía un grueso número de amigos-pretendientes. Lo sé porque era lo que veía a la hora de entrada, en la tarde, mientras las chicas, estudiantes de la mañana, salían, yo y mis amigos esperábamos que nos abrieran el portón y podía observar cómo una fila de muchachos se ofrecía acompañarla hasta la esquina o invitarle un helado. Ella era amable con todos; no, no confundamos era amable, solo eso.

         Te acompaño, Olenka, ¿qué dices?, te invito algo, ¿te gustan los  helados? ¿Ya no entras al face, no? Y ella, sí, gracias, sonriente, no, no entro mucho, oye me tengo que ir, mis amigas me dejan, chau, cuídate… Por ahí otros muchachos se burlaban del galancete, jaja ¡cancela’o! Te mandó a volar en una… Y él, jaja por lo menos me atrevo a hablarle, no como ustedes que están que se orinan en un rincón jaja… Todos carcajeaban con sus mochilas al hombro, el pantalón y la camisa desaliñados, mientras yo la veía irse tranquila, sin tener la menor idea que nosotros, los mocetones de entonces, moríamos por ella. Nos duela o no, ella nunca nos hizo caso. Nos tenía a todos como amigos, eso sí, pero de ahí, nada. El chino Lu se había atrevido un par de veces y nada, el fortachón Germán, el loco Romero, el chato Polo y el negro Jairo también y nada. Al final, uno a uno comenzaron a resignarse y a buscar alguna chica que les quite la mala experiencia que le dejó la anterior. Yo nunca me mandé, solo la quería en silencio al igual que mi amigo el cabezón Rodríguez. Así pasamos nuestra vida en esa época, resignados a ver pasar a nuestra Olenka (así la llamábamos los dos) frente a nosotros distante y dolorosa.

12 noviembre 2013

"Cantares" de Luis Alberto Calderon Albarracin

CANTARES

La luna canta
con vocecita blanca
de algodón
el grillo canta
tejiendo caminos
con mandolina y cajón
cantan las estrellitas del cielo
las estrellitas del mar
con finas voces de cristal
cantan los luceros del cielo
los luceros del luceral
con voces frescas
de sonora maca de nogal.
Con voces de seda
canta el viento
canta el río
canta el mar.
En coro cantan los niños
de la aldea
en coro los niños de la ciudad.
Todos ellos en son de paz
para alegrar la fiesta
se ponen a bailar.




El libro COLOR DE LOS SUEÑOS de Luis Alberto Calderón Albarracín está lleno de bellas poesías para nuestros niños.


25 octubre 2013

"L I P L E" de Saúl Gárate Farfán.

L I P L E
(Distrito de Naván-Provincia:Oyón-Lima)
Autor: Lic. Saúl Gárate Farfán.
Etimología.-
El  nombre de Liple, anexo  del  distrito  de  Naván,  se  dice  provenir de  dos  sonidos onomatopeycos:  LI-PLE.

Antiguamente los  primeros  habitantes de estos  pagos, no  sabían de   lo  que  es  cerrar la  puerta  de  sus  viviendas,  tan  alto  estaba  la  práctica del  valor de la honradez que  todas las  moradas se  “aseguraban” simplemente con un tronco  seco ya  de  molle, magüey o chirimoyo. Lugar por  siempre  ,  paso  forzado de arrieros,  caminantes, itinerantes que  transitaron  sus  sinuosos  caminos, que viniendo  desde la  costa unía   pueblos  engastados  en  las  estribaciones de su  caprichosa topografía hasta  llegar a los  pueblos  de la  parte  amazónica del  lado  contrapuesto de la cordillera  de Los Andes.

 Se  dice, que  uno  de  tantos caminantes,  agobiado por el  cansancio , la  cercanía  de la oscuridad  de  la  noche  y  el hambre , solicitó  hospicio en  una  vivienda a la  vera  del  camino. Llamó  con  insistencia  una  y  otra  vez sin lograr   de  respuesta   voz  alguna, pues , el  dueño,se  hallaba ausente.

Como  el  hambre,   y la  oscuridad  de la  noche apremiaba, retiró  el  tronco  de la  puerta de la  cocina y sorprendido pudo  escuchar que  desde el  fondo,  donde  estaba  el  fogón se  dejaba  escuchar un  intermitente  susurro : LI-PLE,LI-PLE, LI-PLE… Presuroso, escrutó dentro  de la  penumbra y  pudo  comprobar que tal  sonido y  el  rico  aroma que  invadía  el  ambiente  procedían de una  olla  de  barro expuesta entre  tizones  de  seco  molle; era  una  deliciosa  mazamorra de calabazas,con leche, harina  de  maíz  “chullpe” en  almíbar  de  chancaca .Con  avidez   mitigó  su  hambre, luego,  cerró  la  entrada  con  el  tronco seco y prosiguió su  camino, perdiéndose  en  la  inmensidad  de  la  noche. Llegado  a  su  destino, ponderó  de  todo  cuanto  le  había  sucedido  en  el  trayecto, particularmente,  en  ese  vallecito  interandino, de  granadillas  paltos  y  guayabos,  solo  le  quedaba  el  grato  recuerdo de  aquel  sonido  que  aún seguía  excitando a sus tímpanos  y  su  estómago:  LI-PLE  o  simplemente,  hoy … LIPLE. “MIRADORCITO DEL  CIELO”.

Saúl Gárate Farfán.

Julio del  2007.

LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON

LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON
(Autor: Profesor Hipólito G. Yánac Rivera)

Juan, un joven campesino soñó una noche que caminaba por un extraño camino de un lugar desconocido que, ascendía por un cerro de exuberante vegetación en cuya cima existía una hermosa casita blanca, rodeada de un jardín muy florido, al sentirse cansado por la caminata llamó a la entrada que, luego de unos minutos salió un anciano de barbas blancas, a quien le pidió que le diera posada y le brindara una taza de agua para mitigar su sed; y, al instante que le iba a dar la taza de agua se despertó Juan con la sensación que tenía mucha sed. A partir de esa fecha el joven Juan soñaba todas las noches caminando por el mismo lugar y repitiéndose la misma escena, habiendo quedado grabado en su memoria los detalles de su sueño. Preocupado por el sueño persistente le contó a su padre todo lo que le estaba sucediendo; y el padre le respondió que posiblemente se acostaba con sed y su sueño era una respuesta a esa necesidad.

Después de un tiempo, el padre le dice a su hijo:

- ¡Juan, tienes que viajar al pueblo vecino llevando un encargo y debes regresar lo más pronto posible!, por que tienes que hacer muchas cosas aquí en la casa.
Juan, obediente y respetuoso a las órdenes de su padre, le respondió:

Shanty y el viento de Ángel Gavidia


Desde que Shanty se fue, mejor  dicho desde que lo echaron, en la escuela de la colina, el viento desordena los archivos, desprende las calaminas del techo, tira con fuerza las puertas, quita los sombreros y los cuadernos a los niños y hasta despoja de  sus sacos a los profesores. Parece que se hubiera alocado o que un extraño rencor le revolviera el alma.
Y es natural. El viento se quedó sin amigo.

Shanty lo tenía como  un perro manso, lo enviaba a elevar su cometa, a despellejar los árboles para que, con las cortezas o con las ramas secas, Shanty y el viento hicieran una fogata grande en las noches frías, allí en esa especie de choza de piedras superpuestas en la que Shanty vivía.
Shanty no tenía padres. Sobrevivió como pudo a la orfandad total y,por eso, quizás, se hizo rudo y chúcaro. Tanto, que no encajaba en la escuela a la que intentó ir por varias veces.

Los otros niños lo hostilizaban. Los maestros  calentaban sus manos ásperas a reglazos porque no llevaba susútilesescolares  o no cumplía con las tareas o no guardaba los hábitos de higiene que ellos pregonaban. Pero Shanty, tercamente, estaba allí, como retando al rigor para demostrarle que él podía más.

Pero  esa malhadada mañana  le pegó al hijo del alcalde. Entonces todo el mundo se volcó contra Shanty. Todo.

Shanty tuvo que abandonar, entonces,  la escuela y el caserío.
Y el viento se quedó  sin su amigo. Y el viento es, también, un niño  huérfano, solo y medio loco. Así es.

Ángel Gavidia


11 octubre 2013

EL MUNDO AL REVÉS

Autor: Diego Vicuña Villar  (Canta - Perú)
Décima ganadora del Concurso Iberoamericano de Décima humorística 2013. Evento organizado en las Tuna, Cuba.

EL MUNDO AL REVÉS 

«Que cosas vederes Sancho»
en este mundo increíble,
que se pierda un «imperdible»
o tal vez volando un chancho.
Convertido en zafarrancho
pocos cumplen su papel,
hoy hay locura a granel
y un gran desentendimiento,
que será en algún momento
otra «Torre de Babel».

Hoy no hay palabra de honor
ni se cumplen las promesas,
ni existen delicadezas
en expresiones de amor.
Hoy la palabra «pudor»
se empolva en el diccionario,
cualquiera es Parlamentario,
es Congresista o Ministro
y llenan cada «registro»
con cualquier atrabiliario.

Hay mujeres boxeadoras
y hombres con lindos aretes,
gente amarga con diabetes
y «diablas» encantadoras.
Hoy ya las computadoras
han desplazado a «Cupido»,
ese diablillo atrevido,
que está quedando sin «Chamba».
Hoy se hace el amor,  ¡caramba!
por teléfono, al oído.

Hoy las noticias eróticas
aparecen a raudales,
muy poco las culturales,
casi nada las patrióticas.
Invenciones estrambóticas,
alguna buena, otra magra,
no lo digo por el «viagra})
que hace gozar a viejitos,
hay otros aparatitos
que el auto gozo consagra.

Inventan el «celular»
y tantas otras «macanas»,
con las que el mundo se ufana
de su «harto» conversar.
y hasta te vas a olvidar
de aquello Que te rodea,
tu cerebro se blanquea,
tu tímpano se endurece,
tu voluntad no obedece
y tu calidad se afea.

Y pone el mundo a tus pies,
ante tu cara y tus ojos,
tanta belleza en manojos
ese «bendito» Internet.
En mi casa, en mi chalet,
parece que vivo solo,
desde el viejo hasta el pipiolo
se han puesto el «auricular».
Ninguno me va a escuchar,
¡adiós! .. todo protocolo.

Que sabia la creación
que tan perplejos nos deja
de encargar a la «pareja»
la gran multiplicación.
y valga la explicación
Para el viejo y el muchacho,
«pareja» es hablar, ¡Caracho!,
de un hombre y una mujer,
o es que ya por no poder
va quedando poco macho.

Hoy existen pareceres
sin autores y sin nombres,
hoy se casan entre hombres
y también entre mujeres.
Sí se tuercen los deberes,
¡qué nos pasará después!
en este mundo al revés,
que está viviendo, ¡Carajo!,
con la cabeza pa' abajo
y para arriba los pies.


Diego Remigio Vicuña Villar
Decimista canteño

11 septiembre 2013

Junco Heráldico Nº 68 de Orlando Ordóñez Santos

Autor: Orlando Ordóñez Santos       

SUEÑOS

Cuando todo está
empozado en latiente sueño
recién comprobaremos que la vida
no es cierto al despertar.

Así tan breve como nuestro
paso por el puente colgante
de la duda, así tambalea
cada instante, la existencia.

No pregunten antes
que el día se derrumbe,
algunas veces la noche
perenne te socavará sin tiempo.

Todo anticipo tiene secuelas,
pocas veces, la inmediatez
teje señuelos artísticos contemporáneos
cuando la sed apremia dulcemente.

Seguro estás y asegura tus
interioridades;
guárdalos en el cofre
de los sueños, sólo así
llegarás a ser eterno.


El mago mi amigo


Había una vez un niño que era muy fanático de un mago, el niño pensaba que era el mejor mago del mundo pero el niño dijo en su mente: cuando sea grande yo quiero ser como el gran mago MAGINI. El mago es el mejor le dijo el niño a su compañero de clases; y el otro le respondió: tú eres muy mentiroso, el mejor es el mago RICARDO.

El niño respondió: si tú quieres apostamos cincuenta céntimos, el niño le dijo sí voy apostar contigo.

Corrieron a buscar cada uno a su mago, Carlos estaba buscando al mago MAGINI y Franco al mago RICARDO, felizmente que los dos encontraron a sus magos.
Entonces los dos decidieron hacer un duelo de magos, su apuesta era ¡Quién era el mejor mago que hacia trucos! Los dos le dijeron a sus magos, pero ellos no estaban de acuerdo porque los dos eran amigos y ellos no se querían "pelear".

Entonces los dos niños se pusieron muy pero muy triste, entonces los magos como no quería verlos tristes, los dos dijeron ¡sí, lo vamos a hacer!
¿Qué dijeron?, los dos niños sonrieron y dijeron ya nosotros entendimos que la amistad es buena, ya no vamos a pelear nunca más.

Autora niña: Christie Stephani Ariza Gómez



10 agosto 2013


SALUDO AL POETA NARCISO R. A. HOMENAJEADO  EN EL V ENCUENTRO REGIONAL EN HUACHO.


Brindo aquí por los poetas,
brindo por los escritores,
brindo por nuestros lectores
que muestran  el alma inquieta.
Por los que cumplen su meta
dándole duro  a la fragua,
sin protección ni paragua
cuando luchar es preciso,
brindo hoy aquí por Narciso
claro, Robles Atachagua.
              ---0---
                    Diego Vicuña Villar.



ACRÓSTICO


D ecimista de gran trayectoria
I  lustre Poeta de excelente memoria,
E res así Diego, en tu vía literaria;
G enio en tus composiciones
O rdenando Versos de emociones.

V ida hermosa con letras bellas
I  nspirando décimas que destellas
C argados de emoción y dulzura,
U ngidos  con aromas de hermosura;
Ñ o Diego, dueño de linda literatura,
A lma Pura de gran Buenaventura.

V ate Singular como Decimista,
I  lusionado  con naturaleza a tu vista
L ogras grabar palabras más bellas,
L uciendo verbos como Estrellas
A nte los humanos del Universo
R eluciendo con luz propia tu Verso.

                                 Narciso Robles Atachagua.  

17 julio 2013

Patricio Guzmán Cárdenas: Poemas

Poeta Ecuatoriano.

 Para el hombre en un mundo que tiende a colapsar                   

VOCES DE ROCAS.

Vieran…
Las voces de las rocas
Fueron deslizándose
Por las ojeras delos vientos
Hundiéndose en los sabores
De unos silencios a carnes
Con sus mandíbulas de mediodía
Regresadas de tiempos callados.

Vieran…
Las voces de las rocas
Fueron extinguiéndose
En las orillas
De las constelaciones
Que no se soñaron
Y lamieron sus cenizas.

Vieran…
Las voces de las rocas
Explosionaron su voz
Se quedaron sin voz…

ULTIMA POESÍA.

Piedras delos caminos
Latigueando las esperas
Deshaciéndose en los telones
Delos tiempos.

La destrucción en sus escapes
No tienen sonidos
Solo lagrimas perezosas
Salidas de un arco iris
Muriendo en los vuelos
De las azucenas anónimas.

Las tristezas decapitándose
En las desesperaciones
De sus miradas alargadas
Cortan la vida
Elevándola entre las alas
De los colibríes
Muriendo en sus pasiones.

¡Ay!

Letras de fragancias pálidas
Congeladas con los misterios
De las violetas engarzadas
Se fueron
Siguiendo los alientos
De las neblinas de rosa.

Es mi última poesía
En estos desiertos
De noches ciegas
Flotando en los pasos
De fantasmal mundo.

Es mi última poesía
Atravesando los azulejos
De los recuerdos atrevidos
Que van aspirando los polvos
De los humeantes caminos
De la memoria.

 DESDE MI SILENCIO.

Gritan los colores
Que penetran las pupilas
De las noches tuertas
Mientras las ultimas ciudades
Duermen en puntillas
Abriendo sus frutos
A las expiraciones
De las pieles amantes.

Desde mi silencio
Gritan las letras
Envejeciendo los latidos
De los deseos incumplidos
Mientras los firmamentos
Se reflejan en los espejismos
De un sol demacrado.

¿Cuándo pararé de gritar
Buscando los rubores de salvación
En unos cantares
Que se extraviaron
Por los horizontes
De las gaviotas salvajes

Entregando los claveles sin raíces
A las soledades huérfanas
En un mundo de fiebre agonizante?

Desde mi silencio…


07 julio 2013

Antonio Ros Soler - Poesías

EN HOMENAJE A ENRIQUE MORENTE COTELO,
CANTAOR DE JONDO Y POETA…

 …Y a su Guitarra.
Por un momento ambos se fueron,  y no quedó más que el silencio.

¡Ay, Enrique!... Farruquito, Morente,
como tú, la matemática entra así en el poema.
Te escribo enjaulado en el huero palomar
de tu guitarra –cavernáculo sin tu alma-
encordada a seis barrotes vibrantes
con toda tu luz de nácar y tu voz de hierro,
encendida por los Pepes Marchena y Valderrama.

Cuando lo hago, mis golondrinas
que son tus sienes, rememoran muchas cosas:
leen el viento mecido de tus canciones;
miran y observan, olisquean, perciben
y atan palabras con metáforas y notas,
enlazando un vuelo de emociones
al clamor de Federico García Lorca.

Bodoque e imaginaria de la palabra, tierna
y desgarrada, tu voz terrosa y trianera
al aire endurecida por el Gallango,
humedecen las cóncavas tierras
de tu Albaicín, siempre: de tu Graná
de la caja, la castañuela, del zapateo;
del tablao y de la danza…
Y de las palmás del fandango.

Lugar de oteo, tu cante hondo,
catapulta del grito amargo y fortaleza
gitana rebelde, del jornalero baluarte y lanza,
dibujarán estelas isósceles de tu vuelo,
alzando más mis ojos que tus cejas,
y un horizonte que no cejará de agitar
mis velas, nuestro rumbo y tu desvelo.

17 junio 2013

Poesías de "los Molinos de la Noche" de José Pablo Quevedo

El niño que sueña frente al mar 

El niño que sueña frente al mar
lo absorbe con la mirada.
El sol de ocaso está acurrucado a su nube.

Sobre la esfera sostenida por sus ojos lagartos
se nos viene el tiempo en un columpio.
¡Un balancear, que ido fue!

Es dulce la miel en el relampaguear del momento,
retratarse con el sol y tenerlo entre las cejas,
morderlo cuando su luz se aquieta en los labios.

El nos acompaña en auto. Corta las sombras
de los árboles de nuestra carrera,
dibuja palomas sobre la velocidad de las autopistas,
hace volar mariposas limoneras,
amuymulla el corazón en lo depositario de la arena.

El yo caminante e intuitivo da su marcha regresiva
porfía en subir y bajar alguna montaña de mil cuestas,
y siendo árbol por doquier deja esparcidas sus semillas,
con el viento tempestuoso abre en su boca otras voces.

Sobre arenas olvidadas hay huellas
que recogemos en tiernos penachos de oro
-y ese día-niño que hemos sido-,
porfiamos que no se fragmente cuando lo evocamos.

Lo que deja morir el corazón en cada peña
es mar dolido formando herida
con cada ola que revienta.

José Pablo Quevedo. (Inédito: "Los molinos de la noche")



Tres momentos del no olvido

Tiempo en una galería que imagino:
meditativa tarde, acaso hecha de siena,
donde hay una línea de arena, un sol preciso que cae,
el rumor de las olas que nos llegan.

Mientras alguien da pedacitos de pan a los gorriones
una que otra nube se forma como un cuerpo en el cielo.

Por la costanera se besan los enamorados,
se tejen sueños, se ejercitan los recuerdos,
se salta con la pelota ante la red imaginaria.

Pero aún los jóvenes se disputan las postales
de tardes de acuarela y de calles añiles.
Ellos muestran sus cuerpos vitales,
corren por las arenas,
ante una tarde que se va sin veleros de despedida.

Pero el tiempo es mi doble yo: El que fue
y el que se retrata,
o tal vez, el que busca mi pose en la galería que imagino.
Y en ella hay una foto que muestra mi salto de delfín,
el que fue ensayado tantas veces en una noche soñolienta.

Son tres momentos del no olvido, y ello es lo definitivo
en la pirueta de la idea que me hago:

El primer libro de nuestra infancia está en las estrellas,
el segundo, en la evolución de las especies,
y el tercero, en la comprensión de las diferencias.
Y este último es lo decisivo para entender
que somos seres evolutivos y sociales.


José Pablo Quevedo. (Inédito: "Los molinos de la noche")


ARTE REGRESIVO*


TRANSICIÓN CAMALEÓNICA

Como antaño ya no anda en asno el profeta,
si no acude al Mercedes Benz blindado en su peregrinaje.
La estrella alta en el auto confiesa su designio
con el progreso que antes negaban.
Y la banca y los cardenales aplauden la nueva iniciativa.
El nuevo Papa tendrá una nueva Mitra y su Papamóvil.

Jesús no hizo altares, no nadó en oro,
ni aduló a presidentes ni a ricos, sino anduvo en asno,
invitó a su mesa a pescadores y a labriegos,
tampoco tuvo a soldados vigilantes de sus pasos,
si no dejó huellas de amor por caminos duros,
y por miles de cerros abrió su boca
para hablar con sermones
y entregar peces y panes,
y estar cerca de los pobres.

Pero, ahora, el profeta sube a su nave automática,
la carga con pontífices y cardenales y soldados,
y trae visas varias a los mercados de los cambios
y ama y arma a sus rambos
y llena con escudos misiles sus fronteras.
Los hay, quienes fabrican drones en su reino,
y hasta niegan a sus propios padres y hermanos.

No hay sola huella de Jesús en las huellas del profeta nuevo,
no hay calco de lo que hizo este hombre en el pasado,
quien declaró, que no pasaría el camello
por el ojo de una aguja,
y quien vistió túnica roja y blanco vestido,
y quien nunca estiró la mano a opresor o tirano.

El querer seguir los pasos de Jesús, es una farsa,
cuando madura el oro barroco de los altares,
y ese oro llena las arcas del Vaticano a raudales.

José Pablo Quevedo.

*Arte Regresivo: Filosofía y Literatura del devenir.

15 junio 2013

EL ENCANTO DE LAS OVEJAS BLANCAS

EL ENCANTO DE LAS OVEJAS BLANCAS
Autor: Profesor Hipólito G. Yánac Rivera

En un paraje o lugar inhóspito (agreste, deshabitado, solitario), llamado estancia vivían unos pastores de ovejas, que por su ubicación infundían melancolía (nostalgia, soledad, añoranza). Estas personas vivían aisladas de la mayoría de la población, haciendo una vida de ermitaño (solitario); siendo su compañía sus ovejas, sus gallinas, el gallo que le daba la hora y que le anunciaba el anochecer y el amanecer de un nuevo día, sus perros eran fiel compañero que, ahuyentaban los malos espíritus y les protegía de las personas extrañas que les podían hacerle daño o podían robarle sus pertenencias, sus animales o ahuyentar a los zorros que iban a cazar sus ovejas para comérselos.

La vida de los pastores era monótona que, luego de tomar sus alimentos en las mañanas salían conjuntamente con sus ovejas para pastarlos. Éstas al salir del corral, empezaban a caminar buscando el pasto para su alimentación sin detenerse en un solo sitio, alejándose de la choza seguida por la pastora y sus perros.

En esta actividad del pastoreo las ovejas se desesperaban por dirigirse a los “oconales” (pequeñas praderas ubicadas en el ojo de los manantiales formando unos pantanos o lodazales por la filtración de las aguas), buscando el pasto verde, mientras que las pastoras se encontraban entretenidas con su hilado o tejido. En éstos oconales, pantanos o lodazales pocas veces se les permitía hacer el pastoreo porque estaban contaminados por larvas de la “alicuya” propagados por la orina y el estiércol del ganado caballar; en consecuencia las ovejas eran infectadas por estas larvas que se localizaban en el hígado del ganado aniquilándolo hasta la muerte.

Pero, por fuerzas de la naturaleza, coincidentemente con los movimientos de la luna llena, las ovejas mágicamente eran atraídas a esos pantanos o lodazales y se ubicaban alrededor de la fuente del manantial que, a la vez, la pastora por alguna fuerza mágica era distraída del cuidado de las ovejas quedándose dormida o algunas veces repentinamente se anublaba cubriendo de neblina toda la zona donde se encontraban comiendo las ovejas obstaculizando la visibilidad de la pastora; y preciso momento en que se producía el “encantamiento”, en que unas “ovejas blancas” como si fueran burbujas de agua, empezaban a salir del ojo del manantial unas tras de otras confundiéndose con las ovejas de la pastora, aumentando significativamente la cantidad de ovejas de la manada; cuya finalidad era confundirse con las ovejas de la pastora para luego introducirlos y desaparecerlo por el ojo del manantial.

Si éste fenómeno era percibido (visto, mirado u observado) por alguna persona extraña o por la misma pastora antes que las ovejas del encantamiento empezaran a retornar por el ojo del manantial; era preciso sorprenderlos arrojando a la fuente del manantial cualquier prenda (ropa), a fin de que las “ovejas blancas” no pudieran retornar al ojo del manantial, evitando así que se llevaran a las ovejas de la pastora y lo desaparecieran dentro del manantial. Las “ovejas blancas” del encantamiento que no podían retornar dentro del manantial y que se quedaban como parte de la manada, posteriormente iban muriendo inesperadamente sin motivo alguno hasta no quedar ninguno de ellos.

Pero, si las “ovejas blancas” por el contrario sorprendían a la pastora sin que ésta se diera cuenta, las “ovejas blancas” volvían a introducirse por el ojo del manantial llevándose consigo todas las ovejas de la pastora desapareciéndolas para siempre.

En una ocasión, los dueños de la estancia al comprobar que algunas de éstas “ovejas blancas”, habían quedado como parte de la manada luego del encanto, trataron de sacrificarlos para comprobar si eran como las ovejas verdaderas, dándose con la sorpresa que su lana no era como la de una oveja normal, ya que su lana era rara que no servía para el tejido; así como su carne era muy desagradable y de olor pestilente que no se podía comer.